¿Qué ocurre cuando no te comprometes una y otra vez?
¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre cuando no te comprometes a algo de manera continuada? ¿Qué consecuencias tiene que no seas fiel a una de tus promesas? ¿Muere un gatete de esos tan monos que vemos por Internet? Que yo sepa no y quédate tranquila/o que no hemos herido a ningún animal mientras escribíamos este post. Eso sí, cuando no cumples con tu promesas:
-Minas tu autoestima
-Rompes tu confianza
-Retardas o impides tu desarrollo personal
-Gastas energía en pensamientos tóxicos (como los que repasamos en la primera meditación: “Soy un desastre”, “Nunca consigo lo que me propongo”).
-Fomentas emociones que drenan tu energía como la culpabilidad, la rabia, la frustración, la desesperanza…
Este tipo de pensamientos y emociones son completamente normales, son increíblemente humanos. E igual de humano es tender a ignorarlos y a pasarlos de largo lo más rápidamente posible.
Cuando ignoras tus emociones
¿Pero qué pasa cuando no les hacemos ni caso? Cuando pasamos por alto esas emociones acabamos actuando en base a ellos. Sí, sí… por el hecho de que las ignoremos no desaparecen, al menos no a un nivel inconsciente, y al final acabamos comportándonos en base a nuestros miedos, frustraciones e inseguridades. Actuamos de una manera reaccionaria, instintiva y quizás hiriente en base a nuestro malestar.
Cómo el mindfulness te puede ayudar
El mindfulness o la atención plena nos ofrece un camino alternativo. Un camino en el que podemos aprender a observar estas emociones sin enzarzarse con ellas. Nos ayuda a relacionarnos con todo lo que se desencadena cuando rompemos nuestras promesas de una manera diferente.
Aunque el mindfulness es una técnica simple, no por ello es sencilla. De la misma manera que cenar con alguien que no te cae bien te generaría cierta tensión, comer en la misma mesa con nuestra culpabilidad, rabia o frustración suele ser incómodo.
Y por eso, todas las meditaciones que estamos haciendo alrededor de nuestra falta de compromiso terminan con una pequeña parte en la que practicamos la auto compasión… el arte de tratar esas emociones como trataríamos las de un ser querido.
Aquí te dejo la segunda parte de esta meditación. Hoy nos centramos en nuestras emociones, sí, sí… incluso esas que nos suelen dar vergüenza:






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