¿Por qué nos resulta más fácil romper nuestras promesas?
Antes de que el máster chef diera el pelotazo (¡saludos a los que estáis enganchados a eso!) yo ya soñaba con ser una cocinera profesional y tener mi propio restaurante. Mi pasión por probar platos de otras culturas, por los olores y por compartir con mis seres queridos lo que invento en la cocina siempre me resultó muy emocionante.
Imagina por un momento que hace 15 años me hubiera comprometido a mejorar mis dotes culinarios aprendiendo una receta nueva a la semana. Para llevar a cabo este compromiso, te pongo 2 casos distintos:
Caso 1: con un/a amiga/o que se apunta a cocinar conmigo todas las semanas.
Caso 2: hacerlo yo por mi cuenta.
Así pues, si tú estuvieras en mi lugar, es decir, si fueras tú quien quisieras cocinar algo distinto todas las semanas ¿en qué caso crees que te resultaría más fácil comprometerte? ¿En el caso 1 en el que tienes una persona que se apunta contigo o en el caso 2 en el que lo haces todo a tu bola?
Si eres de los que responde el caso 1 que sepas que no eres la/él única/o. A mucha gente le resulta más fácil mantener sus promesas o compromisos cuando hay otras personas en las que apoyarse. Independientemente de que sea el sueño de tu vida o de que tengas todo el empeño del mundo… con la ayuda de otra persona parece que lo llevamos mejor.
Pero ¿por qué? ¿Por qué hacer actividades por nuestra cuenta nos suele resultar más difícil? Aquí te dejo alguna de las causas:
Ahora entiendes por qué los gimnasios, los estudios de yoga, los coros o los grupos de senderismo tienen éxito. Porque cuando haces algo con otras personas nuestra relación hacia nosotras/os mismas/os y hacia la actividad cambia. ¿Y qué pasa si no puedes quedar con nadie? ¿Te quedas atascado para siempre?
Si resulta que no hay nadie que quiera cocinar contigo y que no eres constante con tus propósitos o promesas, no solo te alejas de crear tu próximo restaurante de estrella Michelín (¡dile adiós a ese entrante de tortillita de camarones en una cama de lechuga romanesca deconstruida!), sino que probablemente acabes sintiéndote culpable, frustrada/o, triste, enfadada/o.
Si eres de las personas a las que le cuesta mantener sus compromisos y objetivos personales hoy te traigo la primera meditación (de 3) que he grabado exclusivamente para este tipo de situaciones, para ese momento en el que rompes una promesa, un compromiso, sea el que sea y te quedas con mal sabor de boca.
¿Alguna vez hiciste una meditación para este tipo de situaciones? ¿Qué te ha parecido? Estate pendiente para la parte 2 y 3 de esta práctica de mindfulness.
Ana – Yoganasanas






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