Ana hands on the heart

¡Hola! Soy Ana,

experta en ansiedad y la comunicación empática. Te ayudo a sentirte bien en tu día a día.

Dos personas sujetan unos regalos de navidad que les tapan la cara. De fondo hay una corona verde de Navidad.

Lo que esconden los regalos de Navidad.

El 25 de diciembre y el 6 de enero están a la vuelta de la esquina y, para aquellos que siguen esta tradición, probablemente serán los días en que se intercambien los regalos de Navidad.

Confieso que nunca he sido una gran fanática de esta tradición. Reunirse con los seres queridos me da mucha alegría, me ayuda a crear nuevos recuerdos. Y, al mismo tiempo, dar y recibir regalos nunca me ha atraído especialmente.

Tengo la impresión de que pertenezco a ese grupo de personas altamente sensibles que tienden a estresarse por toda la logística alrededor de los regalos de Navidad. Durante años, cuando llegaba la Navidad, me sentía abrumada al participar activamente en una tradición que no acababa de encajar completamente conmigo.

En el fondo me doy cuenta ahora de que en realidad me sentía dividida. Una parte de mí quería celebrar este momento especial con mi familia, mientras que otra parte anhelaba más autenticidad.

A medida que me fui haciendo mayor, había una vocecita dentro de mí que se hacía más fuerte y me decía:

¿Cuál es el propósito de todo esto si hay una parte de ti que no se alegra?

Ahí estaba… esa vocecita anhelando más intencionalidad.

Durante años me he encargado de envolver gran parte de los regalos en la mañana del 25 antes de que llegara todo el mundo. Recuerdo notar la presión y ansiedad esas últimas horas antes por querer tenerlo todo perfectamente preparado (o lo que yo pensaba que los demás verían como perfecto).

No vayas a usar el mismo papel de regalo para la misma persona. Asegúrate de que les niñes no reconozcan mi caligrafía. Envuélvelo todo sin arrugas y luego coloca todos los regalos debajo del árbol de Navidad… y si es posible hazlo al estilo feng shui. 😉

Agotada y estresada por los preparativos, esa vocecita susurraba de nuevo:

¿Qué intención hay detrás de todo esto?

Si alguna vez has escuchado esta voz, sabes de lo que te estoy hablando. Y si esta vocecita nunca te ha visitado, pero hay una parte de ti que se estresa con la tradición de dar regalos durante la Navidad, este artículo puede ayudarte.

Hoy comparto contigo una práctica que puedes usar para ir más allá del simple acto de dar regalos de Navidad, para que realmente conectes con tus seres queridos y te enfoques en lo que más importa. Lo que es esencial para todo el mundo.

Más allá de los regalos de Navidad: el enfoque de las necesidades.

Seamos honestos. Si tú o alguien que conoces siente alguna incomodidad con los regalos de Navidad, debes saber que:

No se trata de los regalos de Navidad.

Obviamente, los regalos tienen algo que ver con todo esto, pero realmente no es eso a lo que le vamos a prestar atención.

La frase «no se trata de…» la utilicé por primera vez mientras hacía una formación de comunicación no violenta o CNV. Los participantes del curso usaban esta frase para destacar algo que aparentemente le había molestado a otra persona; algún aspecto relacionado con un malentendido.

Por ejemplo:

«No se trata de los platos limpios.»
«o de ir al cine sola.»
«o de quitarse los zapatos.»

Cada vez que alguien usaba esta frase, estaban haciendo una clara distinción de algo que a menudo confundimos en las relaciones humanas: las estrategias y las necesidades.

Según la CNV, las estrategias representan cualquier acción o comportamiento que las personas utilizan para satisfacer sus necesidades. A alguien que los platos estén limpios le puede satisfacer su necesidad de tranquilidad. Otra persona su necesidad de ocio se ve cubierta cuando va al cine ella sola. Y para otros, quitarse los zapatos cuando llegan a casa puede satisfacer su necesidad de orden. En estos ejemplos limpiar los platos, ir a cine solo o quitarse los zapatos representan distintas estrategias.

Las necesidades, sin embargo, son aspectos universales de los seres humanos. Dicho de otra manera, tener necesidades es inherentemente humano. Algunas personas incluso las consideran una fuerza vital. Un nexo o punto en común entre la humanidad.

Imagínate que tengo la necesidad de descansar. Y que un día puedo satisfacer esa necesidad quedándome en casa en lugar de salir con mis amigues. Otro día, sin embargo, puedo satisfacer esa necesidad con un baño de agua caliente con pompitas de jabón. O, quién sabe, mirando fijamente a una pared en blanco mientras escucho un disco de Arooj Aftab (oye, que todos tenemos nuestras rarezas). Mientras que la necesidad de descansar permanece la misma, todas las posibles formas o estrategias en las que puedo satisfacerla varían.

A diferencia de las necesidades, las estrategias son específicas en el tiempo y el contexto. En cambio, las necesidades no están vinculadas al tiempo, a las acciones o a los lugares.

Yo me crie en un sistema educativo que me entrenó para darle mucha importancia a las estrategias de mi vida. Y esto en gran parte generó una miopía en mí (además de la que tengo genéticamente) en cuanto a conectar las estrategias con las necesidades respecta. Como consecuencia también me he dado cuenta de que mi creatividad alrededor de las estrategias se ha visto mermada durante décadas.

Es por eso que encuentro tan útil la frase «no se trata de…». Porque cuando empleo esta fórmula llevo mi foco a un mundo centrado en las necesidades, destapando así lo que esconden las estrategias. De esta manera fomento la empatía, la comprensión y mi disposición para conectar con los demás. Incluso cuando mis estrategias no están alineadas al 100% con las de los demás, lo cual no es ideal, lo sé. Aún en esos momentos puedes mantener una postura empática centrándote en las necesidades.

Entonces, volvamos a lo que realmente importa.

Si no se trata de los regalos de Navidad: ¿de qué se trata?

Redefiniendo la Navidad: de los regalos a la empatía, el cuidado y la consideración.

La CNV es uno de los pocos marcos de comunicación que me ha ayudado a encontrar la empatía que necesitaba y entender el dolor que sentía alrededor de la tradición de dar regalos por Navidad.
Dado que dar y recibir regalos no es algo que yo disfrute particularmente. Y sin embargo siempre me quedó la duda:

¿Por qué para algunas personas los regalos son tan importante?

Quiero decir… si no se trata de los regalos, ¿entonces de qué se trata, realmente?

¿Qué esconden los regalos de Navidad?

Siguiendo esta distinción entre las estrategias y las necesidades, espero que haya quedado claro que las personas usamos los regalos de Navidad como una estrategia para satisfacer varias necesidades.

Entonces, si quieres ir más allá de los regalos de navidad y entender por qué algunas personas valoran tanto esta tradición, deja por un momento atrás esta estrategia. Y lleva tu foco a lo que realmente valoran los demás de esta tradición, es decir, reflexiona sobre sus necesidades. Si lo necesitas, puedes descargarte una lista de las necesidades humanas universales aquí.

Una ventaja maravillosa que tiene practicar la empatía a través de la CNV es que no hace falta adivinar correctamente las necesidades de las otras personas para generar empatía hacia los demás. Todo lo que necesitas es utilizar tu curiosidad y dejar que tu imaginación haga el resto.

Dicho esto, si echas un vistazo a la lista de las necesidades universales ¿qué necesidades imaginas intentan satisfacer tus seres queridos cuando ofrecen y reciben regalos por Navidad?

Cuando reflexiono sobre la narrativa navideña en torno a los regalos (y toda la carga emocional que nos vende el marketing navideño), imagino que algunas personas sienten que esta tradición les satisface las necesidades de cariño, consideración, reconocimiento mutuo, ser visto y ser escuchado.

Para otros, recibir regalos por Navidad puede satisfacer sus necesidades de cuidado, reciprocidad y conexión.

Finalmente, puedo imaginarme que hay familias, como la mía, que han mantenido viva esta tradición incluso cuando para ellas carecía de connotaciones religiosas. Cuando eres parte de una celebración que otros también comparten, me puedo imaginar que esto fomenta que te sientas parte de un grupo. En otras palabras, esta tradición también puede satisfacer las necesidades de pertenencia, comunidad y celebración.

Fíjate en que cuando llevamos intencionalmente el foco a las necesidades universales, prestamos atención a algo realmente hermoso. Independientemente del engorro o el estrés que te pueda generar la estrategia de dar y recibir regalos. Cuando me quedo con las necesidades, me doy permiso para ir más allá de lo que me incomoda y conectar con otro aspecto de nuestra humanidad: la esencia de lo que esconden los regalos de Navidad.

Porque si elegimos conectar con las necesidades es fácil recordar que:

No se trata de los regalos de Navidad.

En cambio, se trata del cariño, la consideración, ser visto, el sentimiento de pertenencia, la reciprocidad, el cuidado, la conexión, el ser escuchado, el reconocimiento, formar parte de una comunidad o la celebración.

Ese profundo anhelo de sentir que somos importantes para los demás y que expresamos parte de ese afecto y conexión a través de los regalos de Navidad.

Y tú… ¿cómo te relacionas con esta tradición? ¿También oyes a esa vocecita que anhela intencionalidad o te sientes a gusto con los regalos navideños?

Déjame un comentario abajo compartiendo tus ideas, historias o anécdotas al respecto. Estaré encantada de leerte.

Mientras tanto… ¡te deseo unas felices fiestas!

Que estos días estén llenos de calidez, conexión y alegría más allá de los regalos.

P.D. Me hace mucha ilusión compartir contigo que este 2024 viene 🎁cargadito de regalos🎁. En el mes de febrero lanzaré mi reto de año nuevo sobre la autocompasión. Además, dentro de muy poquito compartiré contigo mi próximo curso online. Un curso de 10 semanas que transformará tus conversaciones a través de la comunicación empática, el mindfulness y la comunicación no violenta. ¡Haz que cada palabra cuente y cultiva unas relaciones más amables en tu vida!

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2 Comentarios

  1. Tania

    Me ha gustado mucho el artículo, sin duda cambia la perspectiva dejar los regalos al margen y buscar nombre para las necesidades que cubren. A mi también me sobrepasa este exceso de tantas cosas en estas fechas, e intento quedarme con lo esencial, los momentos compartidos, la ilusión y la alegría.
    Un abrazo enorme y gracias por tu generosidad.

    Responder
    • Ana Yoganasanas

      Pues sí, cambiar las perspectiva como bien dices puede realmente ayudarnos a tener menos agobios en estas fechas. Me encanta saber que te ha ayudado a conectar con esas necesidades, Tania. Un abrazo 🙂

      Responder

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