Cuando descansas eres productiva.
Repite conmigo: CUANDO DESCANSAS ERES PRODUCTIVA.
Otra vez: Cuando me cuido soy productivo.
Te presento mi mejor frase de los últimos años.
🚶♀️Cuando me voy de paseo, sigo siendo productiva.
🙄 Mirar a la pared durante 5 minutos también es productivo.
🤓 Incluso hurgarte la nariz, ¡si es lo que te va!
Y por si te lo estás preguntando…. Pues NO, cuidarse no tiene por qué ser productivo. No tiene que ser nada en concreto. Porque cuidar de tu cuerpecito y de tu mente en sí mismo ya es algo fundamentalmente valioso.
Y al mismo tiempo, reconozco que muchas veces me he sentido culpable e incluso tuve algo de vergüenza cuando me tomaba un descanso. 😓
Racionalmente sabía que descansar era importante. Pero en mi corazón me seguía sintiendo incómoda.
Ahora bien… todo esto cambió cuando tuve mi burnout (o síndrome del quemado). En aquel momento lo único que podía hacer era descansar y recuperarme.
Allí estaba yo, sentada en el sofá, sin energías ni capacidad para poder hacer nada. Y aun estando en el sofá me invadían la vergüenza y la culpabilidad. Una parte de mi cerebro quería seguir con todo adelante, mantener la rutina que tenía. Mientras que mi cuerpo estaba ahogado en un mar de agotamiento.
Dos aspectos clave sobre tu productividad y cuidarse.
Hasta que llegó un momento en el que pensé en dos aspectos fundamentales alrededor de mi productividad. 🤔
💡 El primero: ¿Qué tipo de energía quería que alimentase mi productividad? ¿Quería rendir motivada por mis miedos, la presión que sentía por querer conseguir mis objetivos? ¿O quería que mi productividad naciese de mi atención plena, de mis ganas de cuidarme?
💡 La segunda pregunta que me hice fue: ¿cómo puede alguien ser productivo a menos que tengas las baterías cargadas?
Si me obligaba a trabajar 8 horas después de haber dormido mal, ¿cuánto podría rendir ese día?
Si seguía ignorando las señales de mi cuerpo pidiéndome algún tipo de movimiento y descanso, ¿Cómo podía tener un día productivo?
Si me saltaba los límites de mi salud mental y hacía caso omiso a la presión en mi pecho que gritaba “¡tengo ansiedad!”, ¿realmente podía mantener mi foco y concentración en el trabajo?
Porque cuando estás agotada tratar de terminar toda tu lista de tareas es una pesadilla. Es remar a contracorriente.
Si no estás conectada con lo que necesitas y se te acaba la gasolina, va ser muy difícil que llegues a tu destino, que rindas lo que buscas rendir.
De ahí que disfrute TANTO de este mantra. Me lo he repetido tantas veces que al final lo siento auténticamente mío. Lo que me permite soltar cualquier sentimiento de culpabilidad o vergüenza que antes sentía cuando cuidaba de mí misma.
¿Y a ti?
🌻¿Qué te ayuda a mimarte libre de culpa y vergüenza?🌻
Déjame un comentario y me cuentas 👇🏽👇🏽👇🏽👇🏽
P.D. Sí, lo pasé en grande grabando este vídeo.
Autor de la imagen: nappy de Pexels.







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